
En nuestra última columna exaltábamos la figura de Paul Potts, ese aficionado Gales a la opera, que actualmente es conocido por mas de 30 millones de personas que han leído su historia o escuchado sus canciones en Internet. Menos popular que Paul, pero con un talento incomparable, descubrí en Internet a la pequeña Aimi Kobayashi, una japonesa de apenas 11 años, que interpreta a Wolfgang Amadeus Mozart como solo un puñado de artistas adultos y acreditados han podido hacerlo en los últimos 250 años.
La pequeña AIMI se consagró al interpretar un fragmento del concierto para piano y orquesta numero 26 de Mozart, que se difunde por Internet en el sitio http://www.youtube.com/watch?v=32gsiqbjbk8 , con una musicalidad, expresión, sensibilidad, técnica y madurez, increíbles para su corta edad. No tiene la obra musical en su atril, pero almacena en su cerebro de niña prodigia, las partituras de cada uno de los instrumentos de la orquesta. Cuando lo grabó tenía 10 años, pero su concentración, musicalidad y expresividad interpretan claramente lo que el compositor quiso expresar.
Aimi, viene de una familia pobre, de un pequeño poblado cerca de castigada ciudad de Nagasaki, aunque hoy estudia en Tokio y se perfecciona en Paris y Nueva York. Sus profesores no dejan de asombrarse por la técnica que poseen sus manos, sus brazos y la calidez con que gesticulan los mismos. Sus pequeños dedos se articulan para dotar a cada nota de matices y acentos musicales diferentes. “Gracias a Dios, dicen los entendidos, cada 10 minutos de interpretación suele dar alguna nota falsa, pues eso demuestra que es un Ser Humano, porque todo lo demás indica lo contrario...
Con 11 años, Aimi se ha convertido en la solista más joven en participar en la Opera de Tokio junto a la orquesta sinfónica del Japón y su concierto ha sido destacado por la cadena nipona NTV y difundido por la televisión francesa.
Esta maravilla que usted puede apreciar en Internet, llegó casualmente a mi ordenador cuando me aprestaba a escribir un nuevo artículo sobre los usos y utilidades de la WEB, que pensaba titular: “Internet, ¿Ángel o demonio?” y que llegó oportunamente para enriquecer el concepto que tengo sobre la red de redes.
Igual que en el genio de Aimi, el talento de la mayoría de los concertistas, consiste en vivir plenamente la música en el cerebro, antes de que el dedo se asiente sobre la tecla. De igual manera, Internet resplandece siempre y cuando antes de sentarnos frente a la computadora, sepamos hacia donde vamos a navegar.
Si la red encierra ángeles o demonios, generaría un debate de años, pero sumergirse en la fotografía de alguna actriz o modelo con más o menos ropa puede llevar unos pocos segundos.
¿Para que sirve Internet? Nos preguntamos en forma recurrente.
La clave, en mi opinión, es sencilla: Sirve para lo que usted quiera. Puede enriquecer sus conocimientos, ayudarlo a concentrar sus actividades y permitirle por añadidura más tiempo para disfrutar de su vida. Por el contrario, puede abstraerlo de sus obligaciones, desordenarlo y por consiguiente quitarle de otros minutos para complacerse en su tiempo libre.
Para la mayoría de los internautas, navegar entre ángeles o naufragar entre los demonios de la red, pude depender, al igual que en las diferentes interpretaciones musicales, de la “partitura” que tengamos en el cerebro antes de apoyar los dedos sobre el teclado. Pues allí también, como en cada rincón de la creación, ambos se disputan nuestras almas. |