
Estas semanas han sido un poco más complicadas de lo normal para mi amigo Luis Gallegos, el Embajador del Ecuador en Washington, DC. Como conocemos, los días anteriores habían sido días dignos de recordar, pues ganamos la batalla de la renovación de las preferencias arancelarios contenidas en el ATPDEA (renovación accidentada y de corto plazo, pero al fin y al cabo renovación). Sin embargo, no contento con esa victoria en el frente diplomático, nuestro Presidente volvió a la carga y arremetió contra la prensa nuevamente, pero esta vez con acciones concretas.
El nuevo Decreto Ejecutivo emitido justo antes de su viaje a Europa reformó el reglamento a la Ley de Radiodifusión y Televisión al aumentar el grado de control que tiene el Gobierno sobre la libertad de expresión, pues impone a los voceros de la sociedad restricciones con respecto a la fuente de las grabaciones y videos que se pueden difundir en los medios de comunicación.
En la capital de los Estados Unidos eso ha generado una preocupación pocas veces vista hacia los temas que provienen del Ecuador. Ese clamor es entendible, pues si los gringos respetan algo, es la libertad de expresión. Lo que ellos llaman el “free speech” –que traducido significa libre expresión- está consagrado como uno de los primeros derechos en su equivalente de Carta Magna. Con todo y sus defectos, la actual administración del Presidente George W. Bush nunca ha objetado a los medios de comunicación. Aún bajo constante presión por mas de cuatro años, principalmente debido a la oposición a la guerra en Irak, el Presidente no se ha atrevido ni siquiera a mencionar que la prensa debe de tener control alguno. Por eso lo sucedido en Ecuador ha generado un clamor que va escalando, pues se piensa que es el inicio de un proceso similar a los de las dictaduras militares de hace unas décadas, y que se parece demasiado a lo sucedido en Venezuela con la no renovación de la frecuencia de RCTV por parte del Presidente Chávez.
El Presidente Correa ha dicho a través de sus voceros que tomó esa decisión en vista de los supuestos “atentados” contra derechos constitucionales de ecuatorianos de bien, como la honra, la buena reputación y la libertad personal. Supuestamente lo hace esgrimiendo los “abusos” que la prensa ha cometido empezando con los famosos “Pativideos” y que también incluyen a su Ministro de Deportes haciendo gala de su supuesta influencia terminante en el sillón Presidencial. Eso lleva al mandatario a pensar que es necesario poner una mordaza en la boca de los únicos ciudadanos que en la realidad tienen un ojo vigilante en temas de corrupción. Los únicos actores en nuestra desvalida sociedad que están ávidos de obtener y difundir información sobre malos funcionarios y escándalos de baja calaña. Que vendrá después de las nuevas sanciones? Solo Dios lo sabe...
Mientras tanto el Gobierno de los Estados Unidos y principalmente su Embajadora en Quito están a la espera de ver como se empieza a implementar el Decreto Ejecutivo. Hasta ahora la critica en Washington se ha dado solo en los pasillos de la Secretaría de Estado y en el Congreso, pero no ha motivado todavía un pronunciamiento oficial. Ojalá se quede en eso y el Presidente Correa no abuse de las nuevas multas y sanciones, pues si empieza a clausurar medios de comunicación la cosa se va a poner caliente... muy caliente.
Los gringos tienen herramientas para presionar y no podemos ignorarlos. Nos guste o no, siempre están prestos a hacer sentir su peso en nuestro hemisferio.
¡Que viva la soberanía!
La “supuesta” soberanía, digo...
Amanecerá y veremos... |