
Me refería un familiar cercano, que hace algunos años, cuando trabajaba para una exitosa empresa ecuatoriana, en una reunión de directivos en la cual se analizaba el desdén de algunos funcionarios de nivel gerencial, el dueño de la empresa exteriorizó una frase que lo impresionó: “Corta una cabeza, y los demás aprenderán la lección”.
Ante tal expresión hubo varias manifestaciones respecto de lo injusto de sacrificar al azar a un funcionario que no cumplía bien su trabajo con el fin de que los otros, que actuaban de la misma forma, tuvieran una oportunidad de enmienda. Adicionalmente, parecía que la “moraleja” no iba a ser entendida como un llamado de atención necesario para la rectifiquen, sino que los demás iban a reaccionar o a rectificar única y exclusivamente por temor, lo que en ningún caso era el fin último que se perseguía.
Sin embargo, se aplicó, y como buen régimen de miedo, los demás, por lo menos en días inmediatos posteriores, actuaron, según parece, como extraordinarios funcionarios, aún cuando sin lugar a dudas, la mejoría no habrá sido duradera, ya que cuando se actúa sin convicción, difícilmente la actitud perdura en el tiempo.
En el transcurrir de los últimos seis meses, específicamente desde la posesión del Presidente Rafael Correa Delgado, hombre cuya inteligencia reconozco, aunque creo que en ocasiones se ve frustrada por su impulsividad y su vanidad, se ha iniciado la aplicación de un régimen de miedo.
¿Ustedes creen que la denuncia contra el Diario La Hora es una casualidad?; ¿Creen que el show de expulsar al editorialista de un conocido Diario de una reunión convocada por la Secretaría de Comunicación, fue espontáneo?; ¿Realmente consideran que la prisión del ciudadano quiteño que supuestamente faltó a la majestad del Presidente de la República fue un error?; ¿Creen que el criterio del Presidente de disolver el Congreso en la Asamblea Constituyente, no es una amenaza?; ¿Lo de “gordita horrorosa” fue simplemente una burla?; ¿la agresión al fotógrafo del Diario El Universo fue también un simple empujoncito?
La respuesta es evidente. Estamos ante la aplicación de un régimen donde se quiere que nuestras actuaciones sean dirigidas por el temor. El Presidente está cortando cabezas para darnos una lección: “Que no nos atrevamos”. Y lo más grave es que comienza a dar resultados.
Es indiscutible la poca valentía con la cual la mayoría de los medios de comunicación han abordado en los últimos meses los temas políticos del país. Basta revisar las primeras planas de los Diarios luego de la aparición de los “pativideos”. Por supuesto, otros, a través de sus editoriales han dejado ya sentir su posición de rechazo, pero lamentablemente son los menos, especialmente cuando ahora ya se ha anunciado que el Diario “El Telégrafo” pasará a ser propiedad del gobierno, aun cuando se nos quiera hacer creer que lo será del Estado.
La administración de justicia parece que viviera en otro país o que no entiende lo que ocurre, al punto de que el Presidente ya se adelantó a prohibir mediante un ilegítimo reglamento, expedido mediante Decreto Ejecutivo, la difusión de videos bajo la bandera de “derecho a la honra”, olvidándose que el derecho a la honra es un derecho fundamental que según lo ordena el artículo 141 de la Constitución únicamente puede ser regulado por una norma jurídica con rango jerárquico de ley y no por decreto ejecutivo.
Las organizaciones defensoras de derechos humanos no han hecho sentir la más mínima reacción ante estos hechos y tan ni siquiera ante la ofensa del Presidente de la República a una mujer por ser supuestamente gorda y horrorosa.
Si no vivimos un régimen de miedo, respondan con sinceridad si ustedes se atreverían, cuando pase la caravana del Presidente, a hacer público algún gesto no ofensivo ni grosero, pero que implique que no están de acuerdo con él.
El temor funciona. Que nadie lo dude. |