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Año 1 - Número 11 - Noviembre de 2007 - Guayaquil, Ecuador
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VENEZUELA Y ECUADOR ¿SIGUIENDO LOS MISMOS PASOS?

Por Alejandra Muñoz Seminario
• Directora del Area Legal del Estudio Jurídico Goberna.
• Profesora de Derecho Administrativo de la Universidad  Espíritu Santo.

En días pasados escuché en un programa de televisión que el Ex Presidente Mexicano, Vicente Fox Quezada, se refería al Presidente ecuatoriano como un incondicional a Chávez.

El periodista, con un corte de imparcialidad, inmediatamente dio su comentario, precisando que bajo ningún motivo se puede permitir que un Ex Presidente se refiera si quiera al nuestro como incondicional a Chávez, a pesar de que al enumerar todas las coincidencias de los procesos revolucionarios que cada uno de los dos han liderado en sus respectivos países, parecía contradecirse.

Pero más allá del Ex Presidente o del periodista, la opinión de los ecuatorianos sobre si seguimos o no los mismos pasos que el cercano país de Venezuela, debe fundamentarse en hechos determinantes.  Es así como paso a comentar un poco de historia venezolana y de realidad ecuatoriana:

1.  En el año 1999 el  Presidente Hugo Chávez Frías convocó a una Asamblea Constituyente que se eligió e instaló un año más tarde.

Por su parte, en el año 2007, el Presidente Rafael Correa convocó a una consulta popular referente a la convocatoria e instalación de una Asamblea Nacional Constituyente de Plenos Poderes, supuestamente regida bajo un Estatuto que la mayoría de ecuatorianos finalmente aceptó.

2. La convocatoria a una Asamblea Constituyente tanto en Venezuela como en Ecuador coincide con que ninguno de los dos países estaban saliendo de una dictadura, de una guerra o de cualquier otro suceso que hubiera roto el régimen constitucional.  Ambos países decidieron iniciar una revolución ciudadana siguiendo los supuestos ideales de Bolívar (digo supuestos porque es intolerable pensar que el Libertador pudiera estar de acuerdo con un proyecto totalitario).

3.  El lema de Venezuela fue y sigue siendo “Venezuela ya es de todos”.  El lema del Ecuador es “La Patria ya es de todos”.

4.  El espacio que le dio la ciudadanía al Presidente Hugo Chávez, en gran medida se dio en virtud de la crisis del sistema político partidista en Venezuela.  En Ecuador, sin duda alguna, para Rafael Correa fue su oportunidad, el pueblo se encontraba colapsado por el caudillismo y por los partidos políticos de siempre, mismos que lideraban el congreso, la justicia y sacaban y ponían presidentes a su antojo.

5.  La razón de ser del proceso constituyente venezolano en 1999, tal como lo establecía la convocatoria del referendo era la de “transformar el Estado y crear un nuevo ordenamiento jurídico que permita el funcionamiento efectivo de una democracia social y participativa”.

La razón de ser del proceso constituyente ecuatoriano en el 2007 es la de “transformar el marco institucional del Estado y elaborar una nueva Constitución”.

6.  Previo a la convocatoria a la Asamblea Venezolana, el Presidente Chávez tuvo que saltar el obstáculo de que una Asamblea Nacional Constituyente no estaba prevista en el texto constitucional.  En el Ecuador, el Presidente Rafael Correa, sufrió el mismo tropiezo.

El Presidente Hugo Chávez superó su inconveniente presionando pública e indebidamente a la Corte Suprema de Justicia a efectos de que resuelva los recursos de interpretación que le permitirían al Presidente convocar a la Asamblea sin necesidad de reforma previa de la Constitución.  La sentencia de la Corte Suprema, resultado de la presión política (con el mayoritario apoyo popular a Chávez), permitió que el primer acto de gobierno del Presidente fuera la emisión de un Decreto convocando a un “referendo consultivo”.  Sin embargo, dicho decreto fue declarado inconstitucional puesto que pretendía que el Presidente fuera el único que definiera la composición, régimen, duración y misión de la Asamblea.  Al final la Corte Suprema exigió que se sometiera el estatuto de la Asamblea Constituyente a consulta popular, lo que en efecto sucedió.  Dicho Estatuto, de igual manera, fue unilateralmente impuesto por el Presidente en su convocatoria a consulta.

En el Ecuador, habría que repasar que el Presidente Rafael Correa valiéndose de su popularidad innegable, presionó públicamente al Congreso Nacional para que aprobara la convocatoria a consulta popular.  Sin embargo, luego de que el Congreso la aprobó, se reformó desde la Presidencia de la República el Estatuto de la Asamblea y se lo envió directamente al Tribunal Supremo Electoral.  Cuando el Congreso intentó ilegalmente destituir al Presidente del T.S.E. por aprobar dicho Estatuto, mediante resolución de este organismo se destituyó de sus cargos a 57 diputados, entrando a formar parte del Congreso, los legisladores denominados del “bloque de la dignidad”, o mejor dicho, los de “los manteles”.  Finalmente, se aprobó un Estatuto unilateralmente impuesto por el Presidente.

7.  La Asamblea de Venezuela estaba sujeta a un referendo aprobatorio al final de su gestión, sin embargo, su primera decisión fue autoproclamarse de plenos poderes y se atribuyeron la facultad de “limitar o decidir la cesación de las actividades de las autoridades que conforman el Poder Público” estableciendo que “todos los organismos del Poder Público quedan subordinados a la Asamblea Nacional Constituyente y están en la obligación de cumplir y hacer cumplir los actor jurídicos estatales que emita la Asamblea”  Todo esto contrariando el Estatuto y violando la Constitución.

En el Ecuador, ya hemos escuchado a los Asambleístas del Movimiento Alianza País, mayoría absoluta de la Asamblea Nacional Constituyente del Ecuador, afirmar que independientemente de lo que diga el Estatuto, la Asamblea tiene plenos poderes y por tanto, su único límite es la responsabilidad.

Ya hemos sido testigos de que sin duda alguna van a romper el orden constitucional, cesando al Congreso Nacional y conformando una comisión legislativa. 

Y las coincidencias son interminables.  Basta con enumerar las cadenas radiales; la pelea frontal con la prensa; la amenaza a la libertad de expresión; la prensa oficialista: canales de televisión, periódico; la humillación pública a cuanto funcionario o persona se les ocurra; la guerra contra la privatización de la educación y de los demás servicios públicos, y así muchísimas más.

Pero lo importante en este punto es tratar de aprender del error ajeno.
 
Ocho años después del proceso constituyente en Venezuela, la conclusión es que el modelo de Estado no es democrático como fue el objetivo fundamental declarado en el Estatuto de la Asamblea Constituyente; al contrario, es un modelo autoritario, de concentración absoluta de poder, sin un sistema de balances y contrapesos, sin  libertad, centralizado y por ende no representativo, de una extrema polarización política, y con un pueblo que sigue pasando necesidades, y ahora, incluso escasez de alimentos.

Mis limitaciones humanas no me permiten saber el final que tendrá la Asamblea Nacional Constituyente en el Ecuador.  Lo que sí puedo es augurar que no nos pase lo que le ha pasado a Venezuela:  Pueblo contra pueblo y un solo caudillo…

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